I
Hay veces en que me gustaría ser más inteligente que los demás. Lo peor es que la mayor parte de esas veces pienso que estoy siendo más inteligente que los demás. Pero no es así. La verdad es que a estas alturas de la historia de la humanidad, salir del lugar común es casi imposible. No importa si te juras a ti mismO que al emprender esa aventura romántica vas a poder evitar enamorarte. O si piensas que esta vez tu jefE no va a sacarte de tus casillas porque tienes el Zen metido hasta el tuétano. NO. La realidad social es la misma para todos. Por eso Hollywood sigue fabricando (mass production style) cuanto melodrama-comedia-romántica-chick-flik puede. Porque así funcionamos y ESO vende.
Está: DE LA VERGA.
II
Y luego llegas a tu casa, después de rumiar el coraje durante todo el trayecto y la vida, tan bella ella, te ofrece la mejor de todas las postales: un velorio.
III
Por si esto fuera poco, las cosas se siguen sumando. Buscas consuelo y alivio y lo único que encuentras es la misma mierda revolcada.
IV
Y todOs nos hemos de morir. Y va a ser pronto.
V
Porque no sé de nadie que realmente (re al men te) piense en el lecho de su muerte que ya quiere morirse. Ni quien ha sufrido toda su vida ni quien se suicida.
Porque quien sufre guarda secretamente la esperanza de dejar de hacerlo.
Y quien se suicida en realidad quiere OTRA vida.
RENUNCIAR/QUITTING/RENUNCIAR/QUITTING: too much ado about nothing.
Bye, bye camellos is back
miércoles 8 de febrero de 2012
Quitting...
lunes 4 de julio de 2011
7
(Por supuesto no es el día siete, pero el número me gusta).
Mientras se cuecen las lentejas aprovecho para escribir algunas líneas. Hoy el país está un poco más cerca del borde. Lo que acaba de suceder en el Estado de México tiene consecuencias que no creo que ninguno de "nosotros" sea capaz de imaginar.
¿Han visto ustedes los anuncios que la FEPADE y el IE estuvieron transmitiendo previamente a las elecciones? Bueno, pues en uno de ellos se podía ver a una señora que pide "en la tiendita de la esquina" un kilo de frijol, el tendero le contesta: "Se lo regalo doña Mary y le doy este dinerito, pero présteme su credencial de elector y luego se la devuelvo", doña Mary contesta "Pero me la devuelve", el anuncio sigue con la intervención de otra señora que al presenciar todo esto dice: "¡Abusan de nuestra necesidad! ¡Voy a denunciarlo en la FEPADE!" y el anuncio sigue... Lo que me importa del anuncio es que "el dinerito" que el tendero le da a doña Mary es un billete de 500 pesos.
500 pesos y un kilo de frijol...
En el EDOMEX se rumora que los votos fueron comprados por 150 pesos (y ningún kilo de frijol)...
Los mexicanos, como se ve, siguen dispuestos a vender su voto por una modiquísima cantidad de dinero, o de despensa, o de lonas, o de láminas, o de paraguas... de lo que sea, "lo que sea es bueno".
¿Qué está pasando en este país?
Hay un conocido muy ilustre que el otro día, en medio de una discusión académico-política, nos dijo algo así como: "¿Se dan cuenta de que ya no decimos 'mi país', 'mi México' y que ahora es más común decir 'este país' como si no fuera nuestro, como si estuviera por allá lejos en la distancia?": Más allá de que yo nunca he dicho cosas como "mi México", lo cierto es que entiendo la distancia semántica que existe al momento de expresarme(nos) de esta manera acerca del país. Pero es que yo no puedo hacer ota cosa. Y no quiero.
¿Que por qué no quiero?
Porque el discurso de "mi México" es el discurso de Televisa y, a partir de ya, es también el del PRI que, según pude ver hoy en las mantas puestas en la sede nacional, una vez ganada la elección de "fuego" van "como caballo que enfila bravamente hacia la meta" por "la victoria de México".
Y da miedo.
Da miedo cuando cada vez es más público que el PRI, en los diferentes estados que gobierna, tiene "fuerzas de choque", cuyo propósito es controlar, a golpe limpio, cualquier manifestación de la sociedad civil, o de los contrincantes políticos. Léanle acá.
"Porros", "Fuerzas de choque", "Camisas negras"...
Tal vez sí que sea hora de ir a preguntar a los indios de este país cómo es que han sobrevivido a las tácticas de los grupos paramilitares.
Y la izquierda...
La izquierda es cómplice y responsable de que ESTE país esté como está.
Y nos deben cuentas.
Pero, justo como en las tienditas de la esquina, habría que colgarse un cartel que diga "hoy no fío, mañana sí", porque para las deudas que tiene la clase política con la sociedad -y no, no con TODA la sociedad, con lo proletarios (que somos todos los que no poseemos los medios de producción) (y ¡ay de aquél que inocentemente piense que el conocimiento y la educación sustituyen a los medios de producción!)- ni un metafórico FOBAPROA nos rescata.
Nos deben vidas, señores, nos deben muertos,
nos deben hambre,
explotación,
servilismo,
esclavitud.
¿De dónde van a sacar para pagarnos?
martes 14 de junio de 2011
Me salté el 5, ya vamos en 6
Las noticias no son buenas. Mucha alharaca en torno a la gente de la Caravana. Mucha mierda de izquierdistas "puros" que no se "venden" como TODOS los demás. A ver, a ver qué pasa...
Yo sigo con Ana, y con la tesis rornroneándome en el oído.
sábado 11 de junio de 2011
Día 3 (aunque ya sea 4)
Ayer fuimos al Museo (Wal, también da un curso) y luego al zócalo. Antes de llegar a la plaza nos detuvimos a comer-merendar en un Vip's de la peatonal Madero y, antes de eso nos encontramos con que la salida del museo estaba cerrada y afuera de la reja había un cerco policíaco que, por supuesto, no resguardaba el vagón de los trenes de la muerte sino la Secretaría de Relaciones exteriores. Tuvimos que atravesar el cerco para llegar a la banqueta y encaminarnos hacia el zócalo. La razón del cerco (tremendo cerco) era una marcha. Estábamos finalizando la comida cuando empezamos a escuchar los estridentes ruidos de las rejas protectoras del restaurante caer una tras otra. Una mujer le preguntó a la mesera el por qué de bajar las rejas y la mesera le dijo: "es que viene una marcha, de maestros, y parece que vienen muy violentos... locos". La histeria se contagia: "Wal, mejor ya vámonos... ¿qué tal si son maestros de la fracción de Elba Esther y sí vienen con un desmadrito?"...
Llegamos al zócalo justo en el momento en que la marcha de "maestros" entraba por cinco de mayo (desde que volvieron Madero peatonal ya nadie marcha por ahí)... era el comité '68... "¡10 de junio no se olvida!"*, pero nosotros, íbamos a la carpa amarilla con verde a ver la transmisión de la firma del Pacto Nacional.
El zócalo está lleno de carpas, del SME, de los Triquis, casi en su centro hay un círculo de zapatos viejos que expresan la indignación de algunos mexicanos por su mal-gobierno.
En la carpa amarillo y verde habíamos al rededor de 50 personas. Una chica tomó el micrófono para invitarnos a las asambleas ciudadanas que se están celebrando los sábados a las cuatro de la tarde en el Monumento a la Revolución.
El enlace con Juárez se perdió. No pudimos ver la firma del pacto y nos alcanzó junto con la noche una entrañable amiga con la que nos fuimos a tomar un cafecito a Gante.
La vibra del centro es pesada. Lo mismo te tocan los chavos-chemos peleándose a golpes que un migrante que te pide dinero para llegar a su casa, que una señora que hace y vende bombones hechos a imagen y semejanza de "tu personaje favorito" (yo me quedé con el de Elmo).
A las 11 nos fuimos al metro (que acá el sistema de transporte público -cual padre estricto- cierra sus puertas a las 12 de la noche) y, otra vez sobre Juárez, nos tocan sirenas y cruzamos hacia Bellas Artes, y de una patrulla se baja un policía con tremenda fusca que corre hacia el Sanborns, y llegan más patrullas y el ruido y las luces y la fusca... y, mejor vámonos ya!
Nos fuimos a la casa de la amiga a tomarnos un par de cervezas y hablar de la vida que, al final, es lo único que nos queda.
*¡Feliz cumpleaños Lizette!
jueves 9 de junio de 2011
Día 2, casi 3
Hoy di curso en el museo, me gusta discutir con la gente. Tal vez es por eso que me he apuntado tanto a las discusiones sobre una marcha próxima en el df (que no necesita de mi blog para obtener publicidad)...
La Caravana llegó a Juárez
Una amiga exorciza a su demonio y yo, duermo para empezar de nuevo.
miércoles 8 de junio de 2011
Día 1
Hoy amanecí a la noticia del arresto de Pablo Salazar Mendiguchía, a los testimonios de un padre que pretende no sólo justicia, sino resarcimiento del nombre de su hijo, acusado de "delincuencia organizada" después de haber sido baleado y muerto por el ejército (o la policía) que son lo mismo, al final.
Amanecí también a la tarea de preparar sesión de curso y al Yoga.
Amanecimos todos a la muerte de Semprún.
Y a la escritura.
Pretendo retomar el blog y hacer entradas pequeñas, medianas o largas (según sea el caso) para sacar esto que nos está pasando a todos, aunque ni cuenta nos demos.
Día 1, entonces.
jueves 10 de marzo de 2011
Tengo que...
Escribir.
Eso salió.
Eso quiero.
Pero no me alcanza,
ni la cabeza, ni el alma.
Estoy como encerrada, dentro de mi misma.
jueves 30 de diciembre de 2010
domingo 17 de octubre de 2010
La capital y su corona
Para Sergio y Ari (porque lo que puedo darles en cambio por la experiencia es mi escritura).
Los boletos para asistir al Corona Capital Fest nos llegaron por la falta de conciencia y la estupidez humana. Una mujer, que se pasó un alto y dio una vuelta prohibida en División del Norte, atropelló a los amigos que originalmente iban a ir al festival. Cuando decidimos aceptar los boletos e ir nosotros hicimos lo que siempre hacemos cuando nos enfrentamos a lo desconocido: investigar.
La página web del asunto, a decir verdad, nos asustó: tres escenarios, "arte" y una "playa" (con todo el frío que se ha soltado últimamente en la ciudad) nos pareció demasiada "parafernalia" -pensamos incluso en no ir y, definitivamente, nos dejó incómodos ante la posibilidad de enfrentarnos a los fellow mexicans en el arrebato del mainstream rock&roll.
Sin embargo, el cartel nos seguía pareciendo atractivo: Pixies, James, Echo and the Bunnymen, Dapuntobeat e Interpol (más por los dos primeros discos que por alguna otra razón) fueron suficientes como para guardar nuestros miedos a los connacionales y animarnos a ir.
Ayer, sábado, una serie de pendientes domésticos nos retuvieron un poco y, para cuando llegamos al Autódromo, ya había pasado Dapuntobeat y estaba terminando Echo and the Bunnymen, sólo escuchamos dos canciones de ellos. Aparentemente los escenarios habían estado funcionando al mismo tiempo hasta Echo. Es decir, cuando llegamos la única banda tocando eran ellos, en el escenario "Capital". Desde un principio, por cierto, nos pareció discriminatorio el hecho de que el escenario que albergó a los hispanoparlantes estuviera en la curva más escondida y alejada, mientras que los otros dos estuvieran uno al lado del otro, separados únicamente por el "arte" y la "playa"...
En fin, que cuando Echo terminó la gente empezó a moverse al escenario "Corona", y nosotros con ellos. Para nuestra sorpresa, la banda que comenzó a tocar fue James y, ¡ah que buenos son! Complacientes, tocaron incluso "">She's a Star" (ante los sesudos comentarios de una chica que teníamos al lado: "La verdad es que esa es la canción de más weba de James, a mí ni me gusta", acto seguido: la mujer se pone a cantar a todo pulmón la canción de weba, para que nos quedara clarito que era fan de la banda).
Además de complacientes, los James terminaron subiendo gente al escenario para que bailara con ellos y Andy Diagram (what a name!) se subió a una de las columnas del escenario para deleitarnos con un solo de trompeta excepcional. No tocaron "Laid"...
Antes de que terminaran la gente, como en el transbordo de Metro Hidalgo, empezó a salir del área para dirigirse al "Capital", de nuevo... Tim Booth finalizó agradeciendo al festival y con una declaración que, en el momento, nos pareció extraña: "Thank you, It has been an honor to play along with Pixies and Regina Spector, it has been a dream come true for us"... Ok, Pixies, lo entendimos, pero ¿su sueño dorado era tocar en el mismo lugar que Regina Spector?... mmmm... algo no cuadraba.
Nos movimos junto con la masa, que ávida caminaba para ver a Interpol.
Paréntesis.
Interpol fue una banda a la que conocimos por Radio Ibero y Reactor. El sencillo con el que marcaron su entrada a la comercialización mexicana fue "Evil"y mucho se debatió sobre ellos en aquél momento, que si eran una copia de Joy Division, que si ni tan originales y luego vinieron los chismes de la high society musical mexicana: "Yo fui a la prepa con Paul Banks" (Chuck Pereda dijo) y de ahí se "destapó" que ese güerito de múltiples lunares en la cara había vivido algún tiempo en la Ciudad de México y ¡hablaba español! (esos espejitos que no dejan de llamar la atención), sumado a esto, fueron una de las bandas que covereraron a The Cure, en el homenaje que MTV le regaló a "los legendarios" para que agotaran las localidades de sus conciertos de regreso triunfal.
En fin, escuchamos atentamente los discos _Turn On the Bright Lights_ y _Antics_. A mi me costaron trabajo en un principio, Wal se emocionaba más con ellos, así que lo que yo hice (y esto va con dedicatoria a un amigo casacrrabias) fue escucharlos, entender las letras, trazar historias y conexiones que los hicieron una de mis bandas favoritas hasta que... "Our Love to Admire" (su tercer disco) apareció y, como diría este mismo amigo cascarrabias, fue de weeeeba. Lo que me pasó, a mí, fue que muy rápidamente me saltó la fórmula: "este sonidito cachondón y melancólico lo repetimos aquí y aquí, pero añadimos algo un poco más digerido acá y acá. Mantenemos un poco de poesía en las letras, pero dejemos de ser tan rebuscados pa' que más gente nos entienda"... weeeeba. Como resultado, del último disco no me sé ni el título y ni siquiera soy capaz de buscarlos en la Red ahora para documentar la escritura. Pero, cada una de las canciones de sus dos primeros discos me sigue emocionando la piel y las entrañas.
Fin del paréntesis.
Así, escenario "Capital", Interpol. La banda, la otra, la anónima, se arremolinó. Nosotros nos fuimos a turistear (al fin que de cualquier modo se escuchaba). Fuimos al Food Court (mayoritariamente precios accesibles, aunque el menú de carne más carne con carne, fue un tanto decepcionante, el café muy caro y a las chelas ni nos acercamos). Del Food Court caminamos por entre quienes fanatiqueaban con Interpol para llegar a la "City Containner" (o algo así), el "arte" del Fest, y a la famosa "playa", yo creo que ni siquiera en "algo" (lo que sea que fuera este "algo") lo habría disfrutado (¿por qué los mexicanos querrán ser gringos?)... Los comentarios de "la anónima", sin embargo, fueron siempre de alabanza e idolatría hacia los Inter... y sí, concentraron una impresionante cantidad de anónimos; sí, son, en términos eminentemente económicosocialculturales, una banda muy exitosa.
En fin, yo canté lo que me tocaba cantar de Interpol mientras caminábamos hasta que nos acordamos que en el "Corona" iban a comenzar los Pixies, justo al terminar ellos. Hacia allá fuimos.
Pasamos por la zona de discapacitados y, créannos (porque no le sacamos foto, aunque lo pensamos) que, de haberse aventado a ir los amigos accidentados, la experiencia no habría tenido N A D A qué ver con la del concierto de Arcade Fire.
Llegamos bastante más cerca del escenario que en el caso de James. Íbamos a ver a Pixies "de cerquita". En la pantalla transmitían el concierto de Interpol y, aunque el sonido estaba mal sincronizado, podíamos ver lo que estaba sucediendo. La parte de "la anónima" que esperábamos a los Pixies de pronto cantaba alguna canción, pero todos esperábamos que terminaran ya, para que empezaran a revolotear las hadas. Pero Interpol no terminaba. Dos canciones, tres canciones... fin, se acabó o, eso pensamos por un momento...
Aplausos, niñas-subidas-en-hombros-histéricas y Paul Banks con actitud de James Dean postmoderno wanabee.
Encore
¿Encore?
¿Interpol tuvo Encore y James no?
Pero ¿CÓMO?
Pues así...
Y, ¿qué toca de encore Interpol? sólo canciones de sus dos primeros discos... la anónima (creo que a estas alturas del texto no se necesita más el uso de las comillas) se puso loca y mal.
Los que esperábamos a los Pixies en el "Corona" MAL, porque en cuanto terminó Interpol, se encendieron las luces en el escenario de los Pixies que, de por sí, creo, ya había causado expectación por ser el único con una especie de "escenografía": globos de papel de china sobre el escenario. Y ¡zas! que vuelven a salir los de Interpol, casi que al primer acorde de Pixies. Y que apagan el "Corona"...
Para el final de la segunda canción, de cinco, del encore de Interpol yo estaba que trinaba... "¿y estos quiénes-demonios se creen?"... "¡Ya!, que terminen"... Creo que para la cuarta canción del mentado encore, los Pixies comenzaron lo suyo.
Y qué manera de hacerlo.
Creo que, siendo honesta, el gig de Pixies en el festival fue la experiencia más cercana que al menos yo he tenido de asistir a un verdadero concierto de Rock. Y, aunque no es, en ninguna manera, que mi experiencia concertística sea de fiar (la música, en general, es una experiencia demasiado eventual en mi caso), nunca había escuchado en vivo a una banda que sonara tan bien como Pixies, con sus camisas de franela, pantalones viejos y panzas enormes y calvas y lentes tocaron el punk más apasionado que haya escuchado.
Gigantic!
La raza, ya no la banda ni la anónima, se reconoció parte de un movimiento: toda la gente que estaba con Pixies hasta adelante, vaya que podía ver el revoloteo de sus alas, era raza, de la de a de veras, la prole que escucha punk británico y encuentra "echo" en el propio dolor de la opresión proletaria. O, al menos, esa fue la sensación que a mí me dio.
(Thank you! Very Much!)
