¿Y si la rebelión esta vez empieza por el Norte?
No hombre, si la rebelión empezó en el Sur, pero ya le cayó el chahuistle al norte...
¿Y enton's?
Pos entonces*
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* Transcripción de un cantinfleo metropolitano en la línea 3 del metro.
martes 9 de febrero de 2010
Lo de Juárez
lunes 8 de febrero de 2010
domingo 10 de enero de 2010
Despedidas
Anoche por algún periodo de tiempo fusite mi amiga. No sé dónde estábamos, parecía tu casa por los muebles y los libros, pero creo que era la mía. Te veías diferente. Traías el pelo corto, un poco más moderno. Te veías tranquila y sonreías mucho, casi todo el tiempo. Platicamos de muchas cosas, de literatura, los muertos y la herencia hasta que yo te llevé a que miraras algo especial. El pizarrón de corcho colgado en la pared estaba lleno de pequeños sobres colocados en hileras armónicas. Cada uno tenía un nombre que identificaba el remitente. Te fijaste tan sólo en uno, el nombre "Blanca Sánchez" te sorprendió. "Es mi tía", te dije, y fue la última vez que sonreiste.
Luego todo fue blanco, brillante blanco como en zoom out. Yo desperté.
Una profunda tristeza me tomó por asalto. Me quedé quieta en la cama, con los ojos abiertos, mirando el techo.
"Mierda", pensé.
Así son las despedidas, al menos para mí. Me quedo con la sensación de que las cosas habrían podido ser mucho mejores, mucho más fáciles, mucho más amables, pero lo cierto es que las cosas, nuestra historia, pasó como pasó.
Aprendí mucho de ti. Bueno, malo, gris... La mayoría de lo aprendido se estanca ahí, en lo gris. Y te agradezco profundamente.
Adiós, así, adiós, entonces.
(Esta fría libertad de la intemperie es como el aire que ha soplado sobre la ciudad los últimos tres días, duele).
jueves 10 de septiembre de 2009
México necesita un terremoto
Ayer, supuestamente, un boliviano, José Mar Flores Pereira, "fanático Cristiano", quiso advertirle a Calderón que iba a suceder un terremoto en la Ciudad de México. La "iluminación divina" hizo posible que el gobierno mexicano mostrara su "capacidad" y su "fuerza". Un ejercicio extrañamente controlado en el que la gente del avión ni siquiera tuvo tiempo de creer que lo que estaba sucediendo era real. Fue un buen simulacro, de ello no queda duda. Los poderes de facto (gobierno federal-televisoras) tuvieron el día para ellos y sacaron de circulación cualquier información relevante en cuanto al país. Aeroméxico, sin duda, se anotó unos cuantos puntos de marketing también.
Lo que habría que decir ahora es que tal vez la predicción de José Mar no esté del todo errada, porque México necesita un terremoto, pero no es el suelo el que va a tronar, sino la tierra en la sangre de los mexicanos.
Estamos, deberíamos estar, cansados de esta lenta y dolorosa explotación. La sangre no da más. No puede dar más sin tierra, sin comida, sin educación, sin salud. Este país necesita despertar de su letargo, necesita dejar de creer que la salvación está en formar parte del primer mundo. El primer mundo está quebrado, de cualquier manera.
Este 15 de septiembre habrá que ondear una bandera diferente, una que exprese aquello a lo que nuestros gobernantes parecen habernos condenado. Banderas de luto, banderas de protesta.
miércoles 2 de septiembre de 2009
Recomendaciones:
Aquí un desconocido con muy buen sentido del humor.
El último post de la Amiguiz, que está de rechupete es una historia fantástica...
Enjoy!
miércoles 26 de agosto de 2009
Heures
I
My girl sleeps over the table.
She's drunk.
With glory,
with joy.
She feels the flow of the river
and misses the sun
tanning her soul.
lunes 17 de agosto de 2009
Ausencias-Presencias
Resulta que, me puse a ver un programa en History sobre Galileo ("Galileo: The Battle for The Heavens") y me puse a divagar. Tendría que escribir una nota biográfica sobre Noemí Ferrari de Nagy, pero preferí poner mis divagaciones en línea (que ya no en papel). El programa fue interesante porque no sólo se ocupan de la historia de Galileo, sino que hablan de su hija Virginia. La chava está registrada como la "hija por fornicación" de Galileo y entró a un convento cuando a su padre lo estaban comenzando a perseguir; el nombre que Dios le susurró al oído fue: María Celeste. Dios tiene, definitivamente, el don de la pertinencia.
María Celeste murió de disentería a la mágica edad de 33 años, de no haber pasado por las penurias del Convento habría sobrevivido a la enfermedad, aunque como consecuencia de ello su padre podría no haber "tenido tanta suerte".
Natalia, por su parte, lamenta la manera en la que ha vivido la mayor parte de este año, con miedo. Pero se alegra de haber podido atravesar ese camino (el que no describiré, al menos, en esta puesta en línea), a medio tientas, y estar donde se encuentra ahora.
Galileo sufrió de melancolía por la muerte de María Celeste el resto de su vida (en prisión, siempre).
Yo, sufro de ella desde hace un tiempo muy bien cronometrado. Tengo claros los momentos, los sucesos que me hicieron padecerla y doy fe de que cuesta aprender a vivir con ella. A mí, también, se me apagó una luz muy adentro.
Galileo nació un 17 de junio. Sólo que fue en el año de 1954, en Girardot, Colombia y le pusieron por nombre Juan José. Creció entre selva y mar, azul como turquesa. Y tuvo un padre severo y una madre doblegada. Y la madre tuvo, además de a él, a otros 6 hijos. El único otro macho de la camada, mi tío Tobías, emigró a la República Mexicana, a estudiar Sociología según recuerdo. Galileo/Juan José no tardó en imitar a su hermano.
Economista, periodista y mejor "cuentacuentos" en el mundo, Galileo tuvo una hija de nuevo y murió a la mágica edad de 33 años. Abandono negligente de sus cuates, congestión alcohólica, ahogamiento y bye.
Esa fue la luz que se apagó.
Una vez en Galileo, otra en Natalia.
Los 33 años son mágicos. Habrá que vivirlos como tal.
jueves 16 de julio de 2009
Copywright
Me pregunto si la malicia comienza el día en el que por todos lados se escribe el nombre propio. Es que de pronto esto de la propiedad (del nombre o de cualquier cosa) me resulta taaaaan ubicuo, que hasta cuando estás en una fiesta con chavillos de menos de 30 resulta que puede desatarse una batalla campal por la propiedad de la década en la que se nace, perdón, en la que "naciste" (es decir, la tuya, tuya y de nadie más...) Habría que abolir el sentido de propiedad (especialmente el de "propiedad lingüística") a ver si de una vez por todas logramos entender las cosas de otra manera.









